martes, 19 de agosto de 2014

Comprendiendo el estilo de J. R. R. Tolkien gracias a J. L. Borges


Cansado estoy de escuchar en diferentes foros de opinión, conversaciones y tertulias esta frase: “El Señor de los Anillos no está mal pero es un poco rollo, porque se pasa más tiempo describiendo el paisaje que las batallas y las escenas de acción; prefiero los libros de la Dragonlance (en ese momento me atraganto con la cerveza y rezo una silenciosa plegaria a los Dioses Primigenios por la mente de mi interlocutor), ahí si que hay acción, nada de descripciones aburridas”.



No hace mucho, llegó a mis manos un libro llamado “Borges Profesor; Curso de literatura inglesa en la Universidad de Buenos Aires”. Este libro se confeccionó en base a las grabaciones en cinta magnetofónica realizadas por un pequeño grupo de alumnos de literatura inglesa con el fin de que pudieran estudiar aquellos alumnos del curso que por su trabajo no podían asistir a las clases en el horario establecido. Las grabaciones son del año 1966, año en que fueron dictadas estas clases por el profesor D. Jorge Luis Borges.



El libro en sí es magnífico (es traducción literal de las clases del insigne escritor) y desde mi punto de vista esencial para los amantes (como yo) de la literatura medieval anglosajona , de la cual Borges era uno de los mayores conocedores de su tiempo, ya que no en balde emprendió el aprendizaje autodidacto del anglosajón, lengua hablada en Inglaterra entre los siglos VII y XII, y el islandés antiguo, traduciendo también del islandés parte de la Edda menor de Snorri Sturluson.



En dicho libro podemos encontrar una clave que quizás explique esa pasión de Tolkien por describir el paisaje que rodea a los personajes de sus obras y que tanta fatiga provoca al parecer en lectores de literatura fantástica. En la clase nº 3 del lunes 17 de octubre de 1966 sobre el “El Beowulf. La valentía y la jactancia”, Borges explica a sus alumnos cómo “La descripción de la laguna y los alrededores abarca unos veinte versos. Esto ahora no nos asombra, pero pensemos que el poema fue redactado a fines del siglo VII o, según opinan los eruditos, a principios del siglo VIII, y está lleno del sentimiento de la naturaleza. Este sentimiento tarda mucho en aparecer en las otras literaturas.”,  añadiendo líneas después el siguiente párrafo revelador “En cambio, en el Beowulf tenemos el sentimiento de la naturaleza como algo temible, por lo demás, como algo hostil a los hombres; el sentimiento de la noche y de la oscuridad como algo temible, como ciertamente lo fueron para los sajones, que se habían establecido en un país desconocido cuya geografía fueron descubriendo a medida que iban conquistando el país. Seguramente los primeros invasores germánicos no tenían una noción muy precisa de la geografía de Inglaterra. Es absurdo imaginar que Horsa o Hengest vieron un mapa. Del todo increíble.”



No podemos olvidar que según John Garth, autor del libro Tolkien and the Great War, el autor de El señor de los anillos leyó y adoró Beowulf, teniendo un gran impacto sobre sus escritos ya que consideraba a esa obra cargada de historia, sombría, trágica, siniestra y curiosamente real. De hecho este año se publica la traducción que hizo del poema en el año 1926, nunca editada hasta ahora.



Parece evidente, a la vista de lo anteriormente expuesto, la importancia del paisaje en la obra de Tolkien no como un elemento pasivo o meramente decorativo, sino como un personaje más de la historia al que o bien hay que vencer (recordemos el paso de Caradhras y el vagabundeo por el  atormentado paisaje de Mordor), o bien es un lugar de ensoñación donde reponerse y descansar (Rivendel y Lórien), o es la pequeña Itaca donde se el héroe desea regresar tras su odisea (La Comarca). Está claro que una vaga descripción no dotará de vida a estas localizaciones, por eso Tolkien se recrea en ellas, llenándolas de una personalidad diferente y propia, unas veces amable y otras nostálgicas y a la vez amenazantes, como podemos comprobar, a leer el pasaje de las minas de Moria.



Yo, que he leído tanto El Señor de los anillos (muchas veces) como los libros de Las crónicas de la Dragonlance (una vez y gracias) además de otras muchas obras de literatura fantástica, he experimentado que en el caso de la obra de Tolkien no sólo recuerdo a sus personajes, sino que recuerdo el paisaje y las diferentes localizaciones con la misma frescura que a los primeros, ya que sus autor se esforzó no sólo por describir las aventuras de los héroes sino porque pudiéramos ver, e incluso oler y escuchar los sonidos, de la Tierra Media.

viernes, 13 de junio de 2014

La Puerta de Ishtar, primeras impresiones.

Que mejor regalo de 17 aniversario de boda que un libro de rol. Nada de relojes, corbatas y otras ñoñeces, de modo que mi señora (que es una santa por aguantar a un marido al que todavía le gustan a estas alturas estos temas) me ha regalado un ejemplar de La Puerta de Ishtar, el cual he empezado a leer con tanta avidez como no leía un manual de rol desde mi adorado La Llamada de Cthulhu de Joc Internacional.

No voy a comentar nada a estas alturas sobre el sistema porque en otros sitios ya se ha hecho de sobra y muy bien, como en La Frikoteca o en el podscast de Rolfandango.

De momento el sistema de juego me ha convencido bastante, es  muy narrativo y permite jugar con personas que no deseean ensarzase con reglas muy complejas; sólo el sistema de combate me ha chocado un poco al principio, pero tras leerlo una segunda vez me ha parecido bastante asequible y original.

Ahora he empezado con el transfondo y está pero que muy bien; espada y brujería en estado puro, lo cual me encanta, ya que estoy un poco cansado de ambientaciones medievales, y esto es como un soplo de aire fresco en una tarde de agosto aquí en Sevilla.

Mi pregunta ahora, ¿será este sistema bueno para dirigir una partida de rol por web? Al ser muy narrativo creo que se adaptará mejor que otros a este entorno. Creo que cuando termine de dirigir la partida que estoy llevando de Aquelarre en Comunidad Umbria voy a intertar dirigir una pequeña campaña de La Puerta de Ishtar. Pero antes debo terminar de leer el manual.

Como añadido diré que al adquirir la copia física del juego, si os ponéis en contacto con el autor (persona amable donde las haya) este os facilita una copia digital del mismo, que viene a demás en diferentes formatos, pdf, epub, mobi. Gracias a esto me estoy leyendo el transfondo en mi libro electrónico, y se lee como una novela, fantástico.

En resumen uno de los mejores manuales de rol que he leído en los últimos años.

Saludos



miércoles, 14 de mayo de 2014

Mesnada de Ricard Ibáñez


He terminado hace poco de leer esta curiosa novela y debo decir que me ha gustado mucho. ¿Por qué? Pues principalmente porque es una novela histórica donde sus personajes viven y se comportan como personajes de su época (siglo XIII) y que no están impregnados por costumbres, razonamientos y actos propios de nuestra época como proliferan en tantas pseudo-novelas históricas que ahora pululan por doquier.

La novela está escrita de forma que la acción es coral, o sea no hay un único protagonista, aunque la trama de El Viejo y su gente se puede tomar como “la principal”, y los hechos son tan brutales como la época (donde la vida no valía nada), entrelazándose como los hilos de una tela que culmina con la batalla de las Navas de Tolosa en un final espectacular aunque amargo.

No había leído nada escrito por Ricard Ibáñez hasta ahora (exceptuando los libros y módulos de Aquelarre de los que me jacto de tener las tres ediciones que existen), y la verdad es que escribe bien, quizás por ello haya gente que se queje de que lo módulos de Aquelarre son mas cuentos o relatos con poca libertad de acción más que módulos de un juego de rol. Yo con esto último no estoy de acuerdo, puede que sus módulos parezcan relatos pero ahí está la habilidad del master para modificar a tu gusto la trama, y siempre es mejor tener en las manos un módulo con una buena historia detrás, antes que un simple saja-raja.

Como resumen, una  novela más que recomendable, muy superior a “El Puente de los Asesinos” (que me pareció muy pero que muy floja) y otras novelas históricas que he leído hace poco.

Ahora empezaré con Mio Sidí que he adquirido esta misma mañana.


miércoles, 19 de febrero de 2014

Partida de Advanced Heroquest


Tenía desde hace tiempo la espinita clavada de probar el Advanced Heroquest, juego que tengo desde el año 1991 en su edición española de Diseños Orbitales y que aún no había probado (algunos lo tacharán de herejía y con razón). Así que propuse a mis colegas de partidas dominicales dejar el Gears of War un rato y hacer una mini campaña de AHQ.

Me decidí por la aventura clásica “Los Ojos del Caos” aparecida en la White Dwarf  145 de su edición inglesa.

La trama de esta aventura es la siguiente: Nuestros héroes deberían explorar un complejo de tumbas en Bretonia conocido como Vault Mountais, antiguo lugar de peregrinación de los caballeros bretonianos en memoria de una gran victoria que obtuvieron contra las fuerzas del Caos atrincheradas en ese mismo sitio. La última peregrinación fue un desastre, pues sólo volvió un caballero bastante hecho polvo y farfullando cosas sobre unos ogros.

Y allá se dirigieron nuestros héroes, alto elfo, enano y guerrero humano acompañados por el voluntarioso caballero Pierre Chancier, que gustoso deseaba participar en esta aventura.

La mazmorra es de tres niveles; para el primero seguimos las recomendaciones de la aventura, esto es, que se generara de forma aleatoria usando las reglas del manual. Lo hicimos así para probar todas las variantes del sistema y no resultó demasiado mal, pero  personalmente me gusta más crear mis propios dungeons, aunque reconozco que es un buen sistema para jugar en solitario.

El primer nivel no les fue demasiado difícil, al principio el enano no hizo nada de particular dejando que el guerrero y el elfo se enzarzaran en combate con un campeón skaven acompañado por dos guerreros. El grupo se dividió en dos y el enano, haciendo gala de gran ojo clínico, encontró la habitación de gesta donde tuvo que vérselas con dos ogros que lo saludaron con simpatía con sus cachiporras, los otros héroes se lo tomaron con tranquilidad y fueron a ayudarle sin prisas, consiguiendo al final un jugoso botín consistente en una espada mágica, una poción y monedas de oro.


 El primer encuentro con los skaven, en primer término el enano a su bola



 El enano de tortas con los ogros ayudado por el alto elfo

 
El segundo nivel venía descrito en la aventura y además era donde los héroes se encontrarían con los famosos Ojos del Caos que dan nombre a la misma; estos ojos son como unas claveras de brillantes ojos que flotan como a 2 metros de altura del suelo y que inundan el contorno de energía mágica que fastidia a los héroes; están demasiado altos para que el enano pueda atacarles (verídico) y sólo pueden ser destruidos por armas mágicas o hechizos.

En la primera habitación dieron con unos orcos y arqueros goblins que no les dieron mucho trabajo, además los goblins eran tan torpes con sus arcos que alcanzaron a los pobres orcos (fue una bonita tarde de pifias); el único problema que tuvieron el que el Ojo del Caos de esa habitación drenó la magia de la espada mágica que habían encontrado dejándola convertida en un arma corriente y moliente.

Creo que los orcos deben preocuparse más de los compis que de los héroes

 
El final del pasillo encontraron una nueva habitación poblada por dos Ogros, 3 arqueros goblins y un orco. El guerrero se metió de cabeza en faena y dio buena cuenta de los goblins que fallaban sus tiros sin cesar cargándose al orco ellos mismos (más pifias). El guerrero al final se aburrió tanto que se puso a jugar con un coche teledirigido que se había traído, como se puede ver en la foto.


 El guerrero aburrido juega con su coche mientras los goblins pifian 
y los ogros saludan efusivamente al enano

 
Uno de los ogros era un berserker que odiaba a los enanos así que al nuestro casi o deja listo de una tunda, menos mal que andaba por allí el elfo (y yo con mis famosas pifias) y consiguieron cargárselos. 

Pero aún falta mucha mazmorra: continuará...

lunes, 27 de enero de 2014

Partida de Gears of War el juego de tablero


Esta semana ha tocado partida del Gears of War de tablero. Concretamente es la segunda que jugamos, ya que la primera fue un desastre y nos eliminaron sin conseguir un sólo objetivo.


En esta segunda lo hicimos un poco mejor, con acciones más coordinadas y pudimos cumplir el objetivo de sellar las salidas con granadas (jugábamos la misión inicial llamada emergencia). El problema es que al desencadenarse el segundo acto de la misión, empezaron a salir Locust por todos lados y el tablero se convirtió en un vagón de metro en hora punta.


Resultado, los cuatro desangrándonos en el suelo y la misión fallada de nuevo.


Como impresión diré que GoW es un juego fácil de jugar (reglas muy asequibles), con excelentes componentes (miniaturas muy buena), pero muy pero que muy difícil de ganar.


Ventaja: se puede jugar en solitario.


Recomendación: haceros con una torre de dados, así las tiradas del Locust no tendrán un artífice directo y nadie tendrá cargos de conciencia por cargarse a un compañero.

A la mitad de la partida nos las prometíamos muy felices. Infelices de nosotros 

jueves, 16 de enero de 2014

Maletín casero para pintar miniaturas


Hace demasiado tiempo que no escribo ninguna entrada en el Blog, y no porque no tuviera tiempo sino porque no encontraba ningún tema inspirador. No me gusta guiarme por la premisa de hablar de las últimas novedades en juegos de mesa, miniaturas o rol porque creo que para eso están las páginas especializadas. Sólo hablo de cosas que he hecho o de juegos que he jugado y lo cierto es que sigo jugando bastante, sobre todo a juegos de mesa, aunque este año he empezado a dirigir una partida de Aquelarre en Comunidad Umbría y no se está dando nada mal.

Pero bueno empieza un nuevo año y me he marcado el propósito de hacer una entrada semanal o al menos quincenal, veremos si puedo cumplirlo.

Como he dicho antes, por lo general me gusta más de hacer cosas que hablar de lo que han hecho otros, así que esta entrada va sobre un pequeño proyecto que he terminado estas navidades, mi flamante (y casero) maletín para pintar miniaturas.

La verdad es que si quería seguir pintando miniaturas necesitaba un maletín o espacio portable para poder pintar minis mientras vigilaba a mis críos jugando en el salón (cosas de ser un aficionado bastante adulto y con niños pequeños).

Le había echado un ojo a maletines de pintura que vendían en internet, pero me tiró para atrás su precio, que no dudo que esté justificado, pero que se salía con creces de mi presupuesto.

Tras esto decidí hacerme algo parecido al área de trabajo de madera de GW (que por cierto son cuatro paneles pero te los cobran bien cobrados), y no me quedó mal, pero que queréis que os diga, es un auténtico coñazo cargar con eso de un lado para  otro y bastante incómodo de guardar o colocar.

Este fue el resultado. Tiempo de fabricación unas 3 horas como mucho.

 


Después de usarlo un tiempo y por las causas antes explicadas fue a parar a un altillo de forma definitiva y poco después mi señora , que es una santa, apareció con un maletín de madera de pintura artística que había comprado en un centro comercial; el precio, genial, unos 15 euros. La historia es que tenía que idear algo para que los botes de pintura estuvieran ordenados y sujetos así que pensando, se me ocurrió usar soportes de tubos de plástico de electricidad que venían de perilla para los botes de pintura de Andrea y Vallejo, que son los que uso.

El resultado lo podéis ver en la foto. No es tan molón como los comerciales pero en justificación me ha salido por menos de 30 euros y además lo he modificado a mi gusto para que quepan mis gafas-lupa. Tras los botes guardo una plancha de panel (la paleta de pinturas que venía en el maletín) que uso de mini mesa. Esto si que se puede llevar bien de un lado a otro y se guarda en cualquier sitio.